Víctor Rey entrevista a Rolando Gutiérrez Cortés PDF Imprimir Correo electrónico
Rolando Gutiérrez Cortés, nicaraguense, falleció en el mes de enero de 1997, en la ciudad de México.  Pastor bautista, fue por dos períodos, presidente de la Fraternidad Teológica Latinoamericana, desde 1984 a 1992.

¿Nos puede contar algo de su vida?
Nací el 30 de julio de 1934 en Managua, Nicaragua.  De padres evangélicos bautistas.  Rolando Gutiérrez López y Ruth Margarita Cortés, ambos pastores.  Crecí básicamente al amparo de mi abuelo paterno ya que en virtud de que mis padres eran pastores rurales querían que estudiara en un colegio bautista en Managua.  Allí estudié la primaria y secundaria y obtuve un bachillerato en Ciencias y Letras.  Al mismo tiempo gocé del pastorado del Dr. Arturo Parajón quién me obsequió en todo momento su cuidado pastoral y su palabra oportuna, a tiempo y fuera de tiempo.  Esto me permitió desarrollarme tanto en mi vida familiar, académica como eclesiástica de manera equilibrada.  Luego pasé a estudiar al Seminario Hispanoamericano de Los Angeles en California, Estados Unidos, en donde alterné los estudios de Teología con algunos cursos de administración en la Universidad del Sur de California y también de Psicología en la Escuela Claremont.  De allí volví a Managua,  en donde el 1 de septiembre de 1958, habiéndome casado el 16 de agosto de ese mismo año con Edna en México, asumimos como pastores la Primera iglesia Bautista de Managua en compañía del Dr. José María Ruiz ex –sacerdote católico que había estudiado en la Universidad Gregoriana de Roma.  El Señor me permitió trabajar con él por cuatro años como asociado y posteriormente en 1968, el 1 de enero asumo el pastorado hasta la fecha de la Iglesia Bautista Horeb, en México.  Mi labor pastoral la he vinculado con estudios en la Universidad Autónoma de México en Filosofía, particularmente en filosofía del Lenguaje y en Etica.  Luego me involucré en la docencia, primero a nivel curricular en la Universidad Autónoma Metropolitana enseñando Filosofía del Lenguaje e Historia en la escuela Nacional.  En los últimos 20 años en el Instituto Politécnico de México donde enseño sobre las implicaciones del cibernético tanto en la economía como en la política.  Entre tanto he trabajado en la iglesia “Horeb” como pastor, desempeñandome en el sector sur-este de la ciudad de México.  He sido por dos períodos presidente de la Fraternidad Teológica Latinoamericana.  Ultimamente con Visión Urbana, un ministerio de la Misión Latinoamericana.  Mi esposa se llama Edna, que ha sido una líder de la Alianza Bautista Mundial.  Tenemos tres hijos:  Edna Luz, que es pedagoga y directora de nuestro Instituto Bíblico de nuestra Iglesia.  Gustavo que es Ingeniero Agrónomo y Pastor también en México y Adalia Ruth que es pastora bautista y que actualmente con su esposo ejercen el ministerio en Managua, Nicaragua.  Tengo cuatro nietas.

¿Cuáles han sido para usted los hitos más importantes en su vida y las personas que más han influenciado en su formación?

Probablemente mi abuelo en cuanto a la formación del carácter, el cumplimiento del deber y la lectura cotidiana de la Biblia.  Mi padre en la vida de oración.  Mi madre en el sentido del gozo en el servicio cristiano.  Mi pastor en la afirmación teológica, de una radicalidad evangélica, en donde cree en Jesucristo como único y suficiente Salvador, dejó en mi vida una marca, que la cruz, la resurrección y la ascensión han sido determinantes.  En el caso de la formación teológica el Dr. Karl Barth, con quien tuve la oportunidad de estudiar en Estrasburgo, me enseñó a amar la Biblia, bajo una incuestionable presencia de la gracia de Dios.  Posteriormente los compañeros de la Fraternidad Teológica Latinoamericana, con quienes hemos aprendido a trabajar con respeto mutuo en el quehacer teológico, en nuestras diferentes acciones y campos.

¿Cuáles han sido sus mayores satisfacciones como pastor-teológo?

Probablemente, dar teología a la Iglesia.  El poder tener el sermón como un quehacer permanente y la posibilidad de compartir la lectura de la Biblia con todos y cada uno de los asistentes a la Iglesia.  Probablemente ese contacto humano ha sido una de las satisfacciones más profundas que el señor me ha dado.  También está el hecho de haber podido formar a docenas de pastores y teólogos que ahora están comprometidos con el trabajo de la Iglesia o en el trabajo académico o político de la ciudad.

¿Nos podría decir cómo ve a la Iglesia en América Latina hoy?
Creo que la situación de América Latina, es no solamente un crecimiento demográfico, sino también  de grandes responsabilidades económicas en el mundo, y esas responsabilidades nos han hecho plantearnos una situación política cada vez más responsable, donde la estructura de nuestra madurez ciudadana se tiene que hacer patente a través de, leyes  bien pensadas y un control de pensamiento, donde las ideologías sean encausadas de una manera democrática en un diálogo franco pero respetuoso.  A mí me parece que en esta situación, la Iglesia Evangélica tiene que ser sal en cada uno de estos elementos de la formación social y como Iglesia Evangélica debemos responder a Dios en todo momento y circunstancia de la acción que estamos llevando a cabo.  En lo personal el crecimiento que como evangélicos estamos teniendo y que se manifiesta con grandes multitudes o células en hogares, requiere una formación bíblica más seria.  Me parece que el estudio de la Biblia, teniendo la autoridad de la Biblia como algo fundamental, nos podría evitar muchos excesos en los que podríamos caer con algunos iluminismos.  También están los anhelos de poder que en ocasiones conllevan a desviaciones de un ministerio de servicio.  Por lo tanto es menester tener la cruz de Cristo como centro, porque el que no lleva su cruz y le sigue, no puede ser su discípulo.  Y el discípulado es un ministerio que debe dársele la importancia y atención debida a todos los niveles, desde el maestro de teología hasta el hermano que apenas se inicia en la vida en la vida cristiana.

¿Cuál es la misión de la Iglesia Hoy en América Latina?

Ser sal y luz.  Estos fueron los elementos que Cristo nos llamó como discípulos a hacer y ser.  Es tan fundamental, que el quehacer deviene en una consecuencia.  Lo ontológico ha de anteceder al comportamiento ético y misionero.  Esto en la labor pastoral es fundamental.  En la medida en que amamos a Dios, podemos amar al hermano, recordando que el criterio de verificación que tenemos de nuestro discipulado, es que el que ama a dios, ama también a su hermano.  Porque el que se exalta será humillado y el que se humilla, será exaltado y esto solamente se da a través del servicio concreto que damos todos los días en el nombre de Dios.

¿Cuál debe ser la relación de los evangélicos con los católicos?

Creo que debe ser fraternal y de respeto.  Lo fraternal no significa que no seamos críticos.  Este es un elemento fundamental ya que tenemos un criterio para relacionarnos siempre:  el Espíritu de Jesucristo.  Es con este Espíritu que debemos acercarnos.  Es con la lealtad a la cuál somos llamados en cualquiera de nuestras relaciones, tanto a niveles cristianos en las diferentes formas de adoración en la Iglesia de Jesucristo, como también en el mundo.  Porqué estamos llamados a diseminarnos en todo el mundo y a compartir con diferentes culturas y trasfondos religiosos y creencias, pero siempre con el espíritu de Jesucristo.

¿Qué es para usted la teología?
La teología es Cristo.  La teología se ha revelado en Cristo.  El es la palabra que se hizo carne, es la profecía que se hizo carne y él vive en cada uno de los creyentes.

¿Qué aportes ha realizado la Fraternidad Teológica Latinoamericana en América Latina?

La FTL desde sus comienzos, se inició como una plataforma de reflexión, abierta y lo hemos logrado primeramente para debatir nuestras propias posiciones y publicar nuestros debates.  También hemos tenido intercambios de nuestros propios escritos, de los cuales hemos aprendido los unos de los otros.  Luego el poder reunirnos en determinados momentos para compartir lo que habíamos recibido e desde allí realizar consultas para verter estas opiniones en los diferentes
Seminarios, las iglesias y la opinión pública.  Por otro lado creo que se estimuló el pensamiento de la FTL a través de pequeños núcleos de reflexión, en diferentes países y regiones de nuestra América.  Además los congresos latinoamericanos como CLADE I, II y III, demostraron que para nosotros la evangelización era fundamental en nuestra reflexión y en nuestro quehacer.

¿Cree usted que el movimiento de Lausana, tiene vigencia todavía?
Creo que Lausana nos hizo aterrizar, en el sentido de poner la evangelización en un aquí y ahora.  En tomar en serio las realidades sociales de nuestro mundo.  Creo que el reto que comenzó en Lausana en 1974, es mantener el fervor de la evangelización y que no nos perdamos en medio del quehacer del compromiso cotidiano, olvidándonos de que nos convocó alrededor de la Cruz de Cristo fue la salvación del mundo.

¿Cuáles serían los consejos para los nuevos pastores en América Latina?
Primero, amar al Señor con todas las fuerzas.  Orar cada día, teniendo este elemento devocional ineludible, en una lectura de la Biblia en oración con Dios.  Vinculación permanente con nuestros hermanos que han sido puestos al cuidado de nuestro ministerio.  Me parece que es fundamental percatarnos, que no solamente la devoción pastoral y el deber pastoral son necesarios, sino el quehacer pastoral en la predicación de la Palabra.  Esta no vuelve vacía y es fundamental a los que Dios nos ha llamado en la enseñanza, lo éxegetico, lo hermenéutico y en la homilética.  Además en cuanto a los seminarios, institutos, escuelas de teología, me parece necesario que exista el estudio de la sociología, antropología, filosofía, de tal modo que nuestro que nuestro quehacer pastoral no sea un simple cumplir de deberes, sino el fruto de un análisis científico con datos estadísticos, con análisis, con evaluaciones, con objetivos, con correctivos, tratando de ejercer nuestra mayordomía pastoral, sabiendo que Dios traerá a cuenta toda obra, sea esta buena o mala.  Y que si hay obra por la cuál debemos de dar cuenta directa a Dios, es la pastoral.  Porqué hemos de dar cuenta no solamente por nosotros mismos, sino por aquellos que fueron puestos a nuestro cuidado.  La iglesia del señor es santa y como santos hemos de responder a Dios.

¿Unas últimas palabras?
Existe un mensaje fundamental del apóstol Pablo, que para mí se hace urgente hoy:  “que cada uno sea hallado fiel”.